Las cláusulas sociales en la contratación pública: ¿imposición o control? (parte 1)

En las últimas semanas hemos leído en la prensa de toda Galicia, unas noticias muy interesantes relacionadas con el mundo de la Contratación Pública. Desde la Excma. Diputación de Lugo, su Presidente, el Sr. Gómez Besteiro lanzó la propuesta de que dicho Organismo Público aplicaría una serie de cláusulas y criterios de valoración para velar por las condiciones laborales de los trabajadores y el “blindaje” de los puestos de trabajo asociados a los contratos públicos por éste licitados.

He de reconocer sin ningún rubor que tengo una enorme y sana curiosidad por conocer cómo se llevará a cabo la aplicación práctica por parte de la Excma. Diputación Provincial de Lugo de las innovaciones anunciadas. Interés profesional por saber cómo se ejecutará la “imposición” y “exigencia de cumplimiento” de cláusulas sociales en las futuras licitaciones de contratos de servicios (limpieza, seguridad, mantenimiento, atención al público, etc.) y también cómo se realizará el “blindaje” de puestos de trabajo.

No me gustan en absoluto las palabras “imposición” ni “blindaje”, en contextos en los que juegan tantas variables, pero las doy por válidas en el convencimiento de que existen importantes matices en la literalidad de lo que el Organismo Público lucense quiso transmitir.

En frío, suena a necesidad de corregir presuntas malas prácticas por parte de las empresas, suena a malos y buenos y, desde luego, creo que el fondo del mensaje se aleja bastante de esto.

Confiado en esta idea, en próximas entradas me permitiré la osadía de interpretar las palabras del Sr. Besteiro y dar mi opinión, basada en mi experiencia como contratista de servicios públicos, sobre lo que creo que quieren transmitir (pido de antemano disculpas por el riesgo que, como apreciación personal que es, conlleva).

En el caso de sobrevolar los titulares y quedarnos sólo en su literalidad, la opinión pública y nosotros mismos, procesaríamos un mensaje a todas luces injusto: nos inventamos unos mecanismos que eviten las “maldades” y la “codicia” de las empresas. Esto, además de injusto me atrevería a decir que es imposible, porque -por una parte- no creo en la codicia desmesurada de las empresas serias a costa de cualquier cosa y -por otra- porque la aplicación de algunos mecanismos estarían muy cerca de vulnerar la legislación vigente.

Creo que es necesario profundizar más, y sobre todo habrá que esperar y ver la puesta en negro sobre blanco de estas cláusulas en los próximos Pliegos, criterios de valoración y contratos de ejecución. El máximo rigor, y la máxima practicidad en el diseño de los futuros Pliegos, desde el certero conocimiento de cada una de las realidades económicas, técnicas y laborales de cada uno de los servicios, será lo que eleve a los altares de la innovación y compromiso social a la Diputación de Lugo, o bien convertirá este proyecto en demagogia y buenas intenciones, arrinconándolo y archivándolo para su olvido con la etiqueta de “fallido” como otros muchos, de múltiples y diferentes Administraciones.

Y no hablo desde el escepticismo. Estoy convencido de que es una oportunidad que no debemos desaprovechar.